23 Ene

Diagnóstico

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La forma más habitual de diagnosticar la osteoporosis es la aparición de una fractura en una persona que ha tenido un pequeño golpe. Desafortunadamente, muchas personas desconocen que sus huesos son débiles hasta que tienen una fractura de este tipo.

Las fracturas osteoporóticas más frecuentes son las vertebrales, seguidas por las de muñeca, de cadera y de hombro. Las fracturas de cadera y de muñeca suelen diagnosticarse con facilidad, pero las fracturas vertebrales pasan muchas veces desapercibidas si no se consulta con el especialista adecuado, y producen un dolor de espalda sin que se sepa el motivo. Consulta los distintos apartados de la página sobre cada una de estas fracturas para más información.

Lo ideal es realizar el diagnóstico de la osteoporosis antes de que aparezca una fractura. Para ello debes consultar con tu traumatólogo, reumatólogo o médico de familia si tienes alguno de los factores de riesgo que te contábamos en el apartado anterior, sobre todo si eres mujer por encima de los 50 años y tienes otros factores de riesgo. El traumatólogo, el reumatólogo o el médico de cabecera estudiará cuál es tu riesgo de padecer osteoporosis, y si es necesario realizar otras pruebas.

La prueba más importante para el diagnóstico de la osteoporosis se llama densitometría ósea, que es una prueba que sirve para medir la densidad mineral ósea (DMO), o dicho de otro modo, medir la cantidad de hueso que tiene una persona. Los resultados se dan en comparación con la cantidad de hueso que tienen las personas que no tienen osteoporosis, siendo diagnóstico de osteoporosis si tu cantidad de hueso es menor a 2.5 DE (desviaciones estándar) respecto de la población normal.

La prueba no es dolorosa, y analiza la cantidad de hueso que se tiene en las vertebras y en las caderas, por ser los lugares donde antes suele aparecer la osteoporosis, y que además si existe osteoporosis más riesgo tienen de fracturarse.

Mediante las radiografías también se puede saber cuál es la cantidad de hueso que se tiene en un lugar determinado, pero esto solo vale como sospecha, y en caso de realmente sospecharse la existencia de osteoporosis habrá que hacer una densitometría ósea.

Existen enfermedades del cuerpo que de forma secundaria producen osteoporosis, por tanto se suele realizar un análisis de sangre, para descartar que haya otra enfermedad que sea la que está provocando osteoporosis. Entre las enfermedades que se descartan están el hiperparatiroidismo, la malabsorción de calcio o vitamina D, las alteraciones del tiroides, el mieloma múltiple, el déficit de vitaminas o minerales, etc. Aunque la forma más frecuente de osteoporosis no está relacionada con la presencia de ninguna otra enfermedad.

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