23 Ene

Prevención y tratamiento

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La mejor manera de evitar todos los problemas que aparecen asociados a la osteoporosis es la prevención. Lo primero que deberíamos hacer es eliminar, o al menos reducir, los factores de riesgo de osteoporosis. En caso de que esto no sea suficiente hará falta tratamiento médico para disminuir el riesgo de fractura por culpa de tener un hueso débil.

Prevención

  • Ejercicio físico: el ejercicio físico ha demostrado que estimula la formación de hueso. La inmovilización es causa de una rápida disminución de la cantidad y la calidad del hueso. Los ejercicios más recomendados son aquellos que imprimen algo de carga a las caderas y las rodillas, como ocurre cuando caminamos. Es recomendable realizar también ejercicios para fortalecer los músculos abdominales, paravertebrales (los que se sitúan a ambos lados la columna) y de las extremidades.
  • Alimentación: existen dos sustancias fundamentales para mejorar la fortaleza de hueso. Por un lado el calcio, que es el mineral presente en mayor cantidad en nuestros huesos. La otra sustancia esa vitamina D, que es la encargada entre otras cosas de fijar el calcio a nuestros huesos. Se deben por tanto consumir alimentos ricos en calcio en cantidad suficiente. La leche así como los derivados lácteos, son un buen ejemplo de alimentos ricos en calcio y que debes consumir en cantidad suficiente.
  • Alcohol y tabaco: aunque pueda parecer un tópico, el alcohol y el tabaco han demostrado efectos perjudiciales sobre el hueso. Especialmente si has sido diagnosticado de osteoporosis, debes tratar de hacer un esfuerzo para disminuir el consumo de alcohol y abandonar el tabaco, si no quieres agravar la osteoporosis, y que aumente de forma importante el riesgo de que tengas una fractura.

 

Tratamiento

  • Calcio y vitamina D: en caso de que tus aportes diarios con la alimentación de calcio y vitamina D no sean suficientes, deberás tomar suplementos de estas dos sustancias fundamentales para mejorar la fortaleza del hueso. Es recomendable que el aporte de calcio vaya acompañado de vitamina D, salvo que tu médico te indique lo contrario, para así mejorar la llegada y fijación del calcio al hueso.
  • Medicamentos que disminuyen la pérdida de hueso: el hueso de forma natural está constantemente formándose y eliminándose. Existen medicamentos que disminuyen la eliminación natural de hueso, evitando un mayor debilitamiento del hueso del que ya existe por culpa de la osteoporosis. De esta forma predomina la formación de hueso, haciendo que éste sea más fuerte. Los bifosfonatos, son un grupo de medicamentos que actúan de esta manera.
  • Medicamentos que aumentan la formación de hueso: existen medicamentos que aumentan la formación de hueso nuevo, y por tanto mejoran la cantidad y la calidad del hueso. Por ejemplo, los sustitutos de la hormona paratiroidea (hormona que naturalmente se encarga de formar hueso), son un grupo de medicamentos que mejoran mucho la cantidad de hueso, pero tienen el inconveniente de que se deben administrar mediante un pinchazo, lo que hace que se usen en aquellos pacientes con osteoporosis grave. Existen otros grupos medicamentos que se pueden tomar vía oral, y que también mejoran la formación de hueso.
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23 Ene

Diagnóstico

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La forma más habitual de diagnosticar la osteoporosis es la aparición de una fractura en una persona que ha tenido un pequeño golpe. Desafortunadamente, muchas personas desconocen que sus huesos son débiles hasta que tienen una fractura de este tipo.

Las fracturas osteoporóticas más frecuentes son las vertebrales, seguidas por las de muñeca, de cadera y de hombro. Las fracturas de cadera y de muñeca suelen diagnosticarse con facilidad, pero las fracturas vertebrales pasan muchas veces desapercibidas si no se consulta con el especialista adecuado, y producen un dolor de espalda sin que se sepa el motivo. Consulta los distintos apartados de la página sobre cada una de estas fracturas para más información.

Lo ideal es realizar el diagnóstico de la osteoporosis antes de que aparezca una fractura. Para ello debes consultar con tu traumatólogo, reumatólogo o médico de familia si tienes alguno de los factores de riesgo que te contábamos en el apartado anterior, sobre todo si eres mujer por encima de los 50 años y tienes otros factores de riesgo. El traumatólogo, el reumatólogo o el médico de cabecera estudiará cuál es tu riesgo de padecer osteoporosis, y si es necesario realizar otras pruebas.

La prueba más importante para el diagnóstico de la osteoporosis se llama densitometría ósea, que es una prueba que sirve para medir la densidad mineral ósea (DMO), o dicho de otro modo, medir la cantidad de hueso que tiene una persona. Los resultados se dan en comparación con la cantidad de hueso que tienen las personas que no tienen osteoporosis, siendo diagnóstico de osteoporosis si tu cantidad de hueso es menor a 2.5 DE (desviaciones estándar) respecto de la población normal.

La prueba no es dolorosa, y analiza la cantidad de hueso que se tiene en las vertebras y en las caderas, por ser los lugares donde antes suele aparecer la osteoporosis, y que además si existe osteoporosis más riesgo tienen de fracturarse.

Mediante las radiografías también se puede saber cuál es la cantidad de hueso que se tiene en un lugar determinado, pero esto solo vale como sospecha, y en caso de realmente sospecharse la existencia de osteoporosis habrá que hacer una densitometría ósea.

Existen enfermedades del cuerpo que de forma secundaria producen osteoporosis, por tanto se suele realizar un análisis de sangre, para descartar que haya otra enfermedad que sea la que está provocando osteoporosis. Entre las enfermedades que se descartan están el hiperparatiroidismo, la malabsorción de calcio o vitamina D, las alteraciones del tiroides, el mieloma múltiple, el déficit de vitaminas o minerales, etc. Aunque la forma más frecuente de osteoporosis no está relacionada con la presencia de ninguna otra enfermedad.

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23 Ene

Definición, síntomas y factores de riesgo de la osteoporosis

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La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la cantidad de hueso, lo que supone una disminución de su resistencia y por tanto un mayor riesgo de que los huesos se rompan, se fractures, ante traumatismos o golpes que en una persona sana no provocarían ningún daño.

La osteoporosis no duele. Es una creencia común el pensar que las articulaciones o los huesos duelen por que se tiene osteoporosis, y esto no es así. Como decíamos antes, la osteoporosis es solo la pérdida de calidad del hueso, provocando debilidad del mismo, pero no dolor. Las causas de dolor articular en personas mayores suele tener su origen en la artrosis (consulta el apartado sobre artrosis de la página), o en procesos inflamatorios, como la gota o la artritis reumatoide. Por tanto, el único síntoma clave de la osteoporosis es la fractura de un hueso ante un traumatismo de poca intensidad (baja energía).

Las personas con mayor riesgo de padecer osteoporosis son las mujeres después de la menopausia, o lo que es lo mismo, el prototipo de persona con osteoporosis es una mujer postmenopausica (por encima de 50 años). Esto, sobra decirlo, no quiere decir que todas las mujeres por encima de 50 años vayan a tener osteoporosis, ni que los hombres no tengan osteoporosis. Existen otros factores que favorecen la debilidad de los huesos, y por tanto la aparición de osteoporosis. Podemos destacar de entre todos los factores de riesgo los antecedentes en la familia de osteoporosis (madres, tías, abuelas, etc.), el consumo excesivo de alcohol, cualquier consumo de tabaco y determinados tratamientos médicos (sobre todo el tratamiento de larga duración con corticoesteroides), que producen con frecuencia osteoporosis en personas jóvenes que han necesitado estos tratamientos por algún motivo. La inactividad de las personas, ya sea por llevar una vida sedentaria, o porque están, por ejemplo, escayolados, es otro factor de riesgo que lleva a tener osteoporosis en personas jóvenes. En aquellas personas que están inmovilizadas con una escayola, la inactividad es inevitable, pero siempre se debe pensar en el riesgo de osteoporosis, y por tanto en cuanto el traumatólogo nos autorice a quitarnos la inmovilización deberemos comenzar un programa precoz de movilización para recuperar la fuerza del hueso.

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