20 Dic

Fracturas de mano

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Concepto

Se consideran fracturas de la mano a aquellas que afectan a los huesos de los dedos, llamados falanges,  y a los metacarpianos, que son los que forman la palma de la mano. Normalmente, se identifica a los dedos por números, siendo el primer dedo el pulgar y el quinto dedo el meñique. Cada uno de los dedos excepto el pulgar, tiene tres huesos, la falange proximal, media y distal. El pulgar sólo tiene dos falanges, la proximal y la distal. Existen cinco metacarpianos.

Este tipo de fracturas son una causa muy frecuente de consulta en el servicio de urgencias de traumatología. Suelen ser producidos por traumatismos de baja energía como golpes con balones, golpes con objetos de casa, tales como puertas, ventanas, etc. Las fracturas de los metacarpianos se producen muy frecuentemente en el transcurso de una pelea, habiéndose denominado a la fractura del quinto metacarpiano, fractura del boxeador. En ocasiones, grandes traumatismos pueden afectar a la mano, encontrándonos ante lo que llamamos mano catastrófica, y que requiere tratamiento por parte del traumatólogo y del cirujano plástico. La mano es además objetivo frecuente de mordeduras por parte de animales, lo que requiere, además del tratamiento de las lesiones, un tratamiento específico para evitar posibles infecciones.

Tipos de fractura

Como decíamos anteriormente, las fracturas de la mano se dividen en dos grandes grupos:

  • Fracturas de las falanges.
  • Fracturas de los metacarpianos.

Por ser fracturas algo distintas, vamos a diferenciar dos fracturas con características especiales, que son:

  • Fracturas del quinto metacarpiano.
  • Fracturas de la base del primer dedo (pulgar). Pulgar del esquiador.

Pruebas diagnósticas

Las fracturas de la mano, tanto la de las falanges (dedos), como la de los metacarpianos, suelen diagnosticarse fácilmente con una radiografía simple. En contadas excepciones, puede ser necesaria la realización de un escáner (TAC), en caso de que se quiera valorar con precisión cómo es la fractura. No obstante, el escáner, aporta poca información para decidir el tratamiento definitivo de este tipo de fracturas.

Formas de tratamiento

La gran mayoría de las fracturas de la mano se pueden tratar sin cirugía.

Las fracturas de los dedos, se tratan mediante lo que se denomina sindactilia. Esto consiste en unir dos dedos con ayuda de tiras de esparadrapo, colocando entre ambos una gasa o similar para evitar rozaduras. Esta forma de inmovilización permite limitar el movimiento del dedo fracturado al unirlo con otro dedo. Normalmente, y salvo que el traumatólogo indique lo contrario, esta sindactilia la puede cambiar el propio paciente, lo que permite bañarse o ducharse, y posteriormente volver a colocar las cintas de esparadrapo.

Las fracturas de los dedos pueden necesitar cirugía si existen angulaciones muy grandes, o rotaciones del dedo roto, lo que podría impedir que se pudieran coger objetos correctamente con los dedos. Estas rotaciones y angulaciones se valoran fijándonos como los dedos al flexionarse apuntan hacia la eminencia tenar (base del pulgar). Ver foto. La operación quirúrgica suele consistir en la colocación de agujas o de placas con tornillos para corregir el desplazamiento de la fractura.

Las fracturas de los metacarpianos se tratan también de forma habitual sin cirugía. En este caso sí que suele ser necesaria una férula (media escayola), para conseguir una mayor inmovilización de la mano. Esta férula suele colocarse desde la punta de los dedos hasta el codo de forma que los dedos queden flexionados a 90°.

Al igual que las fracturas de los dedos, en caso de que la fractura esté muy desplazada o angulada, puede ser necesaria la cirugía. Igualmente, el tratamiento quirúrgico consiste en la colocación del hueso en su posición correcta y fijarlo con agujas o con placas y tornillos.

Fractura metacarpiano tratada quirúrgicamente

Fractura metacarpiano tratada quirúrgicamente

Las fracturas del quinto metacarpiano merecen especial atención por los frecuentes que son. Como se ha dicho antes, se producen habitualmente tras golpear a alguien, de ahí que reciben el nombre de fractura del boxeador. Este tipo de fracturas se trata la mayoría de las veces sin cirugía, puesto que aunque la fractura esté muy desplazada no deja ninguna secuela. El único inconveniente, es que normalmente se pierde el nudillo del quinto dedo (meñique). Para inmovilizar esta fractura hace falta también una férula desde la punta de los dedos hasta el codo.

Las fracturas de la base del pulgar se tratan de forma diferente. En este caso, sí que la mayoría de las veces hace falta tratamiento quirúrgico. La causa de esto, es que estas fracturas afectan a la articulación del dedo con el resto de la mano, y en caso de que la fractura no se cure correctamente podría limitar la movilidad del pulgar. Normalmente, este tipo de fracturas se tratan con agujas que se colocan en quirófano bajo anestesia. Otras veces, se pueden utilizar tornillos y excepcionalmente placas.

Dentro de las lesiones del pulgar incluimos la lesión conocida como  pulgar del esquiador. Esta lesión consiste en un esguince o rotura de uno de los ligamentos que unen el pulgar con el resto de la mano. La forma de producirse esta lesión es coger erróneamente los bastones de esquí o de montañismo. Para ver cómo se cogen adecuadamente los bastones aconsejamos visitar la siguiente página web. En general, si la lesión de ligamentos es completa, necesita cirugía, puesto que si no, el ligamento no se cura adecuadamente y la función del pulgar puede quedar limitada. En caso de que la rotura sea parcial se puede optar por no operar, teniéndose que colocar un yeso durante seis semanas.

Recomendaciones

Fractura de los dedos.

Éste tipo de fracturas, suelen necesitar cuatro semanas de inmovilización. De todas formas, la primera revisión suele hacerse a las dos semanas, en la que se hace una radiografía para detectar posibles desplazamientos de la fractura. A partir de la cuarta semana, lo habitual es que retiren la inmovilización y puedas comenzar a mover de forma activa los dedos. No se recomienda que cargues peso por lo menos hasta seis semanas después de la fractura. Por tanto, la reincorporación completa a tu actividad previa puedes realizarla sin problemas un mes y medio desde que te hiciste la fractura. En caso de que la inmovilización que te han colocado sea una sindactilia, ésta puedes cambiarla tu mismo. Si te han inmovilizado con un vendaje, lo ideal es esperar a las revisiones con el traumatólogo para que te haga el cambio de vendaje si lo cree conveniente.

Fractura de los metacarpianos.

Al igual que con los dedos estas fracturas necesitan cuatro semanas de inmovilización. Es importante que no toques la férula que coloca el traumatólogo. Tu brazo puede descansar en un cabestrillo, teniendo cuidado de que la mano esté siempre a la altura del codo o por encima de él, pues si no, puede aumentar la inflamación de la mano. Además del tratamiento con antiinflamatorios, es importante ponerse hielo por la zona en la que no está la escayola. Si en las revisiones que realizas y en las radiografías no se aprecian desplazamientos la férula se podrá retirar, a las cuatro semanas, aunque deberás esperar hasta las seis semanas para poder hacer una vida activa.

En caso de que se haya optado por un tratamiento quirúrgico, el tiempo de inmovilización puede acortarse algo. Lo normal es que te hagan una revisión a las dos o tres semanas, y en el caso de que todo evolucione bien que puedan retirar la inmovilización para mover activamente la mano. De cualquier manera, al igual que con el tratamiento no quirúrgico, deberás esperar seis semanas hasta poder cargar peso y hacer una vida normal con la mano.

Si la forma de cirugía ha sido unas agujas, éstas deberán retirarse en un plazo aproximado de cuatro a seis semanas. En caso de que se haya optado por colocar una placa con tornillos, ésta no suele ser necesario retirarla, a no ser que te produzca molestias. En este caso se debe esperar a la completa curación de la fractura para que puedan retirarte la placa y los tornillos.

Tanto  con las fracturas de los dedos como con las de los metacarpianos deberías esperar un mes y medio hasta realizar cualquier actividad deportiva, ante el riesgo de sufrir un nuevo traumatismo y que la fractura se desplace antes de estar curada por completo.

Fractura del quinto metacarpiano.

Las recomendaciones para esta fractura son muy similares a las dadas para el resto de los metacarpianos. Es decir, la inmovilización suele mantenerse cuatro semanas y se puede volver a una vida normal a partir de la sexta semana.

No debes tocar la férula o escayola colocada, puesto que normalmente la forma que se le ha dado a la férula ayuda a que la fractura cure en buena posición. No debes aflojar el vendaje, no debes introducir ningún objeto entre la piel y la escayola o la venda ante el riesgo de producir lesiones en la piel, que no veríamos hasta que se retirara. El brazo puede descansar en un cabestrillo, y es importante aplicarnos frío, como se explica en las recomendaciones generales de las inmovilizaciones del miembro superior.

Fracturas de la base del pulgar.

Como se ha dicho, este tipo de fracturas suelen requerir tratamiento quirúrgico. Normalmente se realiza mediante agujas. Habitualmente, el dedo lo vas a tener inmovilizado de cuatro a seis semanas, cuando se retiraran las agujas colocadas y comenzarás a mover activamente el dedo. En este tipo de fracturas, debes esperar al menos 3 meses hasta realizar una actividad normal con la mano, sobre todo cargar peso o coger objetos fuertemente.

Pulgar del esquiador.

En caso de que se haya optado por no operar, se coloca un yeso para inmovilizarte el primer dedo durante seis semanas. Si se ha optado por cirugía, lo normal es mantener también una inmovilización de cuatro a seis semanas para asegurar una correcta curación del ligamento lesionado. En este caso debes esperar dos meses para realizar una vida normal con la mano.

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