24 Abr

Recomendaciones generales miembros inferiores

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RECOMENDACIONES GENERALES TRAS UNA LESIÓN EN LOS MIEMBROS INFERIORES

Para el tratamiento de tu lesión suele ser necesario inmovilizar la extremidad con una férula (media escayola) o con un vendaje de escayola completa.Para que el tiempo durante el que vas a tener inmovilizada la pierna sea lo menos molesto posible tienes que seguir las siguientes recomendaciones:

REDUCE LA INFLAMACIÓN.

  1. Eleva la parte lesionada en la medida de lo posible. Recuerda que el tobillo debe estar al menos a la altura de la rodilla…
  2. Intenta estirar los dedos con fuerza durante unos 5 o 10 segundos, descansa e intenta doblarlos con fuerza otros 5 o 10 segundos. Descansa y vuelve a intentarlo.
  3. Si te han recomendado hielo, envuélvelo en una bolsa de plástico y en un paño, y aplícalo suavemente contra la zona lesionada el tiempo que toleres hasta un máximo de quince minutos. Repite la operación cada dos o tres horas. Puede ser práctica una bolsa de guisantes congelados, o las bolsas de frío que venden en las farmacias u ortopedias, y que se pueden congelar y descongelar todas las veces que quieras.

 

CUIDA TU ESCAYOLA.

  1. Si te han permitido apoyar la escayola, no lo hagas hasta que hayan pasado un par de días, la escayola no está completamente seca hasta pasadas 48 horas. Utiliza un bastón para repartir el peso, aunque la escayola inmoviliza no suele aguantar todo el peso del cuerpo.
  2. Si no te han autorizado a apoyar, no camines con el pie en el suelo, utiliza una muleta o bastón en la mano contraria a la pierna lesionada para cargar el peso del cuerpo.
  3. Mantén la escayola siempre seca. Usa bolsas de plástico o bolsas especiales resistentes al agua mientras realizas la higiene diaria. Nunca debes exponerla directamente al agua ni siquiera con la bolsa puesta.
  4. No puedes introducir polvos de taco, cremas hidratantes ni objetos para rascarte.
  5. No puedes cortar ni recortar los extremos de la escayola. Vigilar la integridad de la escayola y del vendaje.

Si tienes alguna duda en cuanto al tratamiento no dudes en consultarlo, mejor ser precavido que atrevido…

SEÑALES DE  ALARMA

Tras la colocación de una escayola deberás acudir a tu Centro Sanitario en caso de presentar cualquiera de los siguientes signos y síntomas:  

    i.      Dolor continuo que aumenta y que no cede con analgésicos

    ii.      Hinchazón que no cede elevando la extremidad

    iii.      Frialdad, hormigueo y/o coloración azulada de los dedos persistente 

Si tienes que acudir a un centro sanitario lleva siempre el informe y las radiografías que te hayan dado.

 NUNCA INTENTES QUITARTE LA ESCAYOLA POR TI MISMO.

 NO OLVIDES ACUDIR A REVISION SEGÚN LAS INDICACIONES DEL INFORME MEDICO. 

PREVENCIÓN DE LA FORMACIÓN DE TROMBOS.

Si  te han inmovilizado la pierna, lo más probable es que el médico te haya recetado algún medicamento para la prevención de la formación de trombos en las piernas. Esta formación de trombos se debe fundamentalmente a dos causas: la colocación del vendaje o escayola, y el reposo que debes realizar, lo que mantiene los músculos de las piernas parados. Existen distintos medicamentos que tienen como finalidad la prevención la formación de trombos. Actualmente, todos ellos necesitan ser pinchados al paciente. De todas formas, no te asustes puesto que se tratan de inyecciones subcutánea es que se suelen poner en la tripa y que sólo generan una leve molestia. A continuación te damos una serie recomendaciones sobre cómo colocar estas infecciones.

  1. Las inyecciones vienen preparadas con la dosis que te tienes que poner, son de un solo uso.
  2. El sitio más fácil para ponerlas es en la tripa, a ambos lados del ombligo.
  3. Toma un pequeño pellizco de piel a un par de dedos o tres del ombligo, introduce la aguja por completo y empuja el émbolo hasta que pase toda la medicación.
  4. No debes frotarte ni rascarte en la zona de la inyección. Si lo haces es más fácil que te aparezca un hematoma
  5. Debes ir alternando el lado en el que te pinchas cada día.
  6. Salvo que tu médico te indique lo contrario, te debes poner las inyecciones durante todo el tiempo que vas a tener la escayola colocada.
  7. En caso de que te hayan operado, es necesario también que te pongas estas inyecciones aunque no lleves escayola, debido a que vas estar en reposo. El tiempo que te debes poner las inyecciones te lo indicará tu médico.
  8. Existe una excepción. Los pacientes que toman el medicamento llamado Sintrom®, ya están anticoagulados, y por tanto, salvo que tu médico te indique otra cosa, no necesitarás pincharte estas inyecciones.
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09 Ene

Fracturas diafisarias de tibia

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Definición

Llamamos fracturas diafisarias de tibia a aquellas lesiones en las que se rompen la tibia por debajo de la articulación de la rodilla y por encima de la articulación del tobillo. Son fracturas que suelen provocarse por traumatismos o caídas sobre el lateral de la pierna.

Tipos

Según como sea el trazo de fractura podemos distinguir fracturas simples (fracturas con dos fragmentos) o fracturas conminutas (fracturas con múltiples fragmentos).

Según como se encuentren los fragmentos de la fractura, podemos diferenciar fracturas no desplazadas, cuando los extremos del hueso aun mantienen contacto; y fracturas desplazadas cuando no hay contacto entre los fragmentos óseos.

Diagnóstico

Cuando el hueso de la tibia se rompe además de un intenso dolor, la pierna suele acortarse y quedarse girada con el pie mirando hacia fuera. En la mayoría de las ocasiones no es posible caminar, aunque de forma muy poco frecuente puede darse la circunstancia de que la fractura no se haya desplazado y se pueda apoyar la pierna y caminar cojeando.

Es imprescindible realizar una prueba de imagen para poder afirmar que hay una fractura en un hueso. Para poder diagnosticar una fractura de tibia se suele realizar radiografías de la pierna. Con un par de radiografías puede ser suficiente para conocer el tipo de fractura y decidir cual va a ser el tratamiento mas adecuado. Sin embargo en ocasiones es necesario realizar un escáner (tomografía computerizada) o una resonancia magnética nuclear para poder concretar el trazo de fractura y el desplazamiento de los fragmentos.

Tratamiento

Las fracturas diafisarias de tibia requieren en la mayoría de las ocasiones tratamiento quirúrgico para resolverse.

Cuando la calidad ósea es buena y la fractura lo permite, se pueden utilizar clavos o placas atornilladas específicamente desarrolladas para mantener los fragmentos óseos correctamente mientras se forma el callo de fractura.

Hay ocasiones en las que si la capacidad de marcha del paciente estaba muy diminuida antes de la fractura (generalmente vida cama-sillón) o si la situación general del paciente es muy mala (enfermedades importantes mal controladas) se puede optar por no operar; asumiendo que la capacidad para caminar va a quedar muy disminuida. De esta manera se intenta evitar los riesgos de la cirugía, que en ocasiones son fatales.

En la mayoría de los casos en los que se opera con clavos o placas atornilladas y en los que se ponen prótesis, se intentara levantar de la cama al paciente en las primeras 24 o 48 horas. Lo habitual es que se permita apoyar la pierna. Generalmente es necesario utilizar un andador o unas muletas para repartir el peso del cuerpo. Son muy importantes los ejercicios de rehabilitación para recuperar la fuerza de los músculos que se han debilitado después de la fractura. Generalmente no hace falta seguir un programa específico para volver a caminar. Lo habitual es que se pierda agilidad y fuerza después de la fractura- Pero lo normal es que si la persona era capaz de desenvolverse de forma independiente antes de la caída lo recupere con el tiempo.

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09 Ene

Fracturas del Pilón Tibial

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Definición

Llamamos fracturas del pilón tibial a aquellas lesiones en las que se rompen la tibia alrededor de la articulación del tobillo. Son fracturas que suelen provocarse por traumatismos o caídas sobre el lateral del tobillo.

Tipos

Según como sea el trazo de fractura podemos distinguir fracturas simples (fracturas con dos fragmentos) o fracturas conminutas (fracturas con múltiples fragmentos).

Según como se encuentren los fragmentos de la fractura, podemos diferenciar fracturas no desplazadas, cuando los extremos del hueso aun mantienen contacto; y fracturas desplazadas cuando no hay contacto entre los fragmentos óseos.

Por definición en estas fracturas son articulares, la superficie articular de la tibia esta afectada y generalmente desplazada.

Diagnóstico

Cuando el hueso de la tibia se rompe además de un intenso dolor alrededor del tobillo, la pierna puede acortarse y quedarse girada con el pie mirando hacia fuera. En la mayoría de las ocasiones no es posible caminar, aunque de forma muy poco frecuente puede darse la circunstancia de que la fractura no se haya desplazado y se pueda apoyar la pierna y caminar cojeando.

Es imprescindible realizar una prueba de imagen para poder afirmar que hay una fractura en un hueso. Para poder diagnosticar una fractura de tibia se suele realizar radiografías del tobillo y de la pierna. Con un par de radiografías puede ser suficiente para conocer el tipo de fractura y decidir cual va a ser el tratamiento mas adecuado. Sin embargo en ocasiones es necesario realizar un escáner (tomografía computerizada) o una resonancia magnética nuclear para poder concretar el trazo de fractura y el desplazamiento de los fragmentos.

Tratamiento

Las fracturas del pilón tibial requieren en la mayoría de las ocasiones tratamiento quirúrgico para resolverse.

Cuando la calidad ósea es buena y la fractura lo permite, se pueden utilizar clavos o placas atornilladas específicamente desarrolladas para mantener los fragmentos óseos correctamente alineados mientras se forma el callo de fractura.

Hay ocasiones en las que si la capacidad de marcha del paciente estaba muy diminuida antes de la fractura (generalmente vida cama-sillón) o si la situación general del paciente es muy mala (enfermedades importantes mal controladas) se puede optar por no operar; asumiendo que la capacidad para caminar va a quedar muy disminuida. De esta manera se intenta evitar los riesgos de la cirugía, que en ocasiones son fatales.

En la mayoría de los casos se intentara levantar de la cama al paciente en las primeras 24 o 48 horas. Habitualmente se suele inmovilizar el tobillo con una vendaje reforzado con escayola (férula posterior). Lo habitual es que no se permita apoyar la pierna. Generalmente es necesario utilizar un andador o unas muletas para repartir el peso del cuerpo. Son muy importantes los ejercicios de rehabilitación para recuperar la fuerza de los músculos que se han debilitado después de la fractura. Generalmente no hace falta seguir un programa específico para volver a caminar. Lo habitual es que se pierda agilidad y fuerza después de la fractura. Pero lo normal es que si la persona era capaz de desenvolverse de forma independiente antes de la caída lo recupere con el tiempo.

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